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Cierre de una pequeña empresa

Hoy un amigo mío está cerrando su empresa. Han venido a recoger las máquinas de su taller. Día luctuoso.

A partir de ahora su futuro puede ser mejor o peor, nadie lo sabe, pura incertidumbre. Le deseo la mayor de las suertes. En mí seguirá teniendo un apoyo, como lo ha tenido hasta ahora.

Pero ni él ni sus socios han vivido por encima de sus posibilidades, mantra que los nuevos tecnócratas nos quieren hacer creer. Él ha ahorrado en tiempos de vacas gordas y ha tirado de ahorros en tiempos de vacas flacas. Esta crisis, no obstante, dura ya un tiempo insostenible para muchos. La gente simplemente no aguanta más.

A los que andaban subidos al andamio hace unos años no había por qué suponerles ni prudencia ni inteligencia. ¿Por qué habrían de tenerla todos ellos? Si con mi sueldo de escayolista (por ejemplo) iba al banco y me ofrecían dinero, no sólo para comprarme un chalé, sino para comprarme al mismo tiempo un BMW o un Mercedes, ¿por qué no habría de aceptarlo? ¿Por qué resignarme a vivir peor si podía vivir mejor?

¿Quiénes concedían esos prestamos irrecuperables? En muchos casos políticos de todos los colores y pelajes, sindicalistas, inútiles de toda condición viviendo del cuento, cobrando bonus y prebendas.

¡Qué asco!

Publicado: 2012-07-31


Camina de frente a los automóviles, para que puedan verte

Reconozco que a veces soy como Pitufo Gruñón, pero hay ocasiones en que no puedo reprimirme. Ésta es una de ellas. Viniendo hoy del trabajo, en el tramo que hago en mi coche, voy oyendo la radio (verbo en este caso apropiado, porque lo cierto es que apenas la escucho). Oigo un anuncio de la DGT (Dirección General de Tráfico) al que apenas presto atención hasta que dicen algo así como: camina de frente a los automóviles, para que puedan verte. Al parecer es un aviso a los peatones que caminan por los arcenes de las carreteras para que caminen por el arcén izquierdo, de modo que los coches más próximos les pasen de frente, y no de espaldas.

Me pregunto la pasta que habrá desembolsado la DGT (del erario público, por supuesto) para contratar tan malogrado anuncio. Me cuestiono la cadena de mentes pensantes y seguro que bien remuneradas, desde el creativo de tan genial frase, hasta el último editor jefe (o comoquiera que se llame) que haya aprobado dicho engendro.

Espero que alguien haya que se dé cuenta de una vez de semejante sandez y retire (o al menos modifique) el anuncio. Yo entretanto, siempre que no me quede más remedio que caminar por el arcén, lo haré de frente a los coches, ¡para que pueda verlos!

Publicado: 2012-07-30


Estrenamos maillot ciclista

No, no es un error. Este post tiene el mismo título que el anterior pero, al ser ambiguo, le daremos otro significado: por fin hemos estrenado (pasado) nuestro maillot ciclista.

Fue (para recordarlo cuando sea viejo, ahora sólo soy viejuno) el 24 de julio de 2012, a las 19:00h, con un calor de espanto.

Ruta desde Arganda del Rey (calle del Ecuador) hasta el puente sobre el río Manzanares que hay junto a la Escuela Nacional de Protección Civil (en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid) y vuelta hacia Arganda. Jarrote inmenso de cerveza al acabar y para casa, ya entre tinieblas.

Antes de empezar, en el punto de salida, celebramos una ceremonia solemne de entrega de maillots a los integrantes del grupo. Hubo tantas lágrimas que alguno se deshidrató y no le bastó luego el agua que traía en la mochila.

Fue una lección para todos: compañerismo, amistad, solidaridad con alguno que parecía un cadáver montado sobre una bici ;-), valoración del esfuerzo personal y colectivo, etc. Así hasta completar unos 25 km.

Una cita muy graciosa de Jean L. Barrault dice: La edad madura es aquella en la cual se es todavía joven, pero con mucho más esfuerzo. Así que ahora las jarras de cerveza nos las tenemos que ganar a pulso.

A mitad de camino tuvimos que atravesar el río Jarama, ésta vez sobre un puente ferroviario. Os dejo la bonita foto que sacamos.

Club del Caramelo atravesando el Jarama



Publicado: 2012-07-26

Estrenamos maillot ciclista

Pronto estrenaremos un maillot ciclista personalizado.

He aquí un divertimento, mano a mano entre mi amigo Óscar y yo (y sin cervezas de por medio).

Hermanos en el globo,
no veo la hora de enfundarme
ese maillot verde y montar
mi negra jaca, cara al viento,
devorando kilómetros de asfalto,
arena o pedregal.

Ahhh, ese gustar de insectos alados en el paladar, ese dulce picotazo del mosquito africano, ese derretirse de la próstata y hacerse todo uno con el sillín.

Como esa parada de corazón al unísono de tu pulmón saliéndose por la boca, mientras no eres capaz de controlar tus esfínte- res. ¡Qué gran placer!

Ese dolor de riñones, esa mara- villosa pérdida de sensibilidad metacarpiana.

Ese desfallecimiento pajarero, el deliquio de esa maniobra de resucitación cardiopulmonar. En fin hermanos, ¡cuántas sen- saciones nos aguardan!

Cuando muerdes polvo e insecto a la vez, cuando tu costillar golpea contra el suelo y tu ma- yor deseo es la muerte, con tal de no soportar más ese dolor y ridículo.

Cierto. Tan placentero como ver al jilguerillo remontar liviano y leve la escarpadura, mientras tú te ves atado con grilletes a la dura tierra, el sol atizándo- te, con esa faja imaginaria pero tan real que te oprime el pecho hasta reventarlo contra los cos- tillares.

Tan cierto como ver a los asiduos a las sustancias psicotrópicas alejarse mientras tú andas al bor- de de expirar el último aliento.

Gordos inmundos de monturas car- bonadas te sobrepasan céleres, sil- bando sobre tu propio aliento de último estertor, atreviéndose a jactarse de tu inmundicia con un tan chulesco "hola, qué hay".

Qué ganas tengo de vivir esas expe- riencias y sensaciones, enfundado en mi nuevo maillot de Caramelo Sport.

¡Ay! Tan larga ruta espero, que muero porque no pedaleo.

Cierto, amigo lector: una completa estupidez, pero con la que aquél que esté empezando en el mundo de la bicicleta se identificará (exageraciones aparte). Así espero sean nuestros maillots:

Maillot Caramelo Sport

Y recuerda: si a tres matados en este maillot enfundados ves pedalear, de seguro que los alcanzarás, silbando los adelantarás y al momento de vista los perderás ;-).

Publicado: 2012-07-12

Fe ciega en la ingeniería

Año nuevo, vida nueva. Decidimos comprarnos dos bicicletas. Antes, hace unos 20 años, para montar en bici sólo hacía falta una bici, ganas (siempre había) y tiempo. Hoy en día te compras una bici, pero ésta es sólo el complemento de todo lo demás. Un buen globero (creo que así nos llaman) necesita: culote, malla, casco, cámaras tubulares, quitallantas, bomba, bolsita bajo sillín, funda de gel, juego de llaves, bidón de agua, camel back, cuentakilómetros, reflectantes, luces intermitentes, cadena antirrobo, claxon y un sinfín de cosas más que me dejo en el tintero. Una vez consigues todo lo anterior (en el Decathlon, por supuesto, vive la France!), buscas algo de ganas e intentas arañar un poco de tiempo.

Pero todo lo dicho no te sirve más que para dar unos cuantos pedales sin alejarte demasiado de tu casa. Si por ventura quieres recorrer las rutas ciclistas de más allá y más acullá necesitas el complemento definitivo: el portabicis. El portabicis es un invento muy práctico que a la vez que te jode el coche te sirve para transportar la bicicleta sin pedaleo ni cansancio. El portabicis es origen reconocido de multitud de partes al taller: arañazos, raspones, abollones, y de algún que otro accidente de tráfico: descolgamientos, vuelcos, incrustaciones en barreras de peaje, etc.

Hay portabicis de todos los gustos y colores: los hay que te abollan el portón trasero y los hay que te raspan el techo. Consulté a unos y a otros y nadie me alabó las virtudes de ninguna configuración en particular; más bien despotricaban del modelo con el que no congeniaban. Se trataba por tanto del típico problema de toma de decisiones donde la opción óptima no es la mejor, sino la menos vilipendiada y zaherida.

Como la sangre tira, aunque sea la política, opté por hacer caso a mi cuñado y decidí comprar un portabicis de portón. Tras tropecientas visitas en Internet encontré un modelo a buen precio (esta vez en el Leroy Merlin, vive la France!, otra vez).

Según la legislación vial española es obligatorio señalar todos los bultos que sobresalgan de la parte trasera del vehículo, así que a los 60€ del portabicis les añadí los casi 25€ de una placa V20 (espeluznante el precio pagado por una chapa metálica con los colores del glorioso Atlético de Madrid).

El portabicis lo diseñó un ingeniero como yo, probablemente mucho más listo y eficaz. Quiero creer que estudió concienzudamente la compatibilidad del mismo con los diversos modelos de coche, incluido el mio. En las especificaciones del producto quedaba claro que era compatible con mi coche, así que lo compré, ufano, y mi mujer me sacó una foto posando con mi recién adquirido portabicis y mi recién adquirida placa V20. (No la muestro aquí por decoro).

Al día siguiente fui a montarlo en mi coche, con cierta prisa por probarlo, no sin antes haber visto varios vídeos explicativos en Internet. El portabicis dispone de una serie de cinchas acabadas en ganchos metálicos que, por magia de la compatibilidad antes referida, encajan en los diversos resquicios del portón trasero, permitiendo arañarlo a conciencia y a la vez amarrar las bicis al coche.

En mi caso los problemas siempre aparecen al principio, cosa que es de agradecer. El primer ganchito no entraba en el resquicio entre el portón y el techo del coche; no había forma humana de meterlo (al menos eso creía yo). Y aquí es donde profesé mi fe ciega en la ingeniería: si un ingeniero ha escrito que es compatible con mi coche, es porque lo es, y punto. El gancho tiene que entrar y va a entrar... Y finalmente entró:

Portón trasero abollado

Más tarde mi otro cuñado (la sangre tira), después de llamarme borrico, animal y otras lindezas, encontró un modo tétrico (de Tetris) de introducir el ganchito por la ranura. Es como el jueguecillo de los dos tornillos retorcidos y enrollados uno en el otro, cuyo objeto es separarlos. Evidentemente la forma tan tétrica de introducir el ganchito en el resquicito no venía detallada en ninguna parte dentro del manual.

Enfadado conmigo mismo (mi calidad de asno no tiene límites) opté por dejar de hacer caso a la sangre y preguntar a gente que al menos conociera a otra gente que tuviera suficiente experiencia en esto de las bicis y los dichosos portabicis. Así fue como opté por instalar una baca y dos flamantes portabicis de techo:

Bicis sobre el portabicis

Ni que decir tiene que estoy contentísimo, y que el contento desaparecerá el primer día en que, al subir una bici, ésta se me caiga y me joda el techo solar. Demos tiempo al tiempo...

Publicado: 2012-03-22
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